Página de Facebook de Stieg Larsson Ediciones Destino
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Firma de libros
El autor Kurdo Baksi estará firmando libros en Barcelona, el próximo viernes 23 de abril, día de Sant Jordi en:

11 horas a 12 horas, en Bertrand (Rambla Cataluña, 37)
13 horas a 14 horas, en FNAC Triangle (Plaza Cataluña, 4) 
16 horas a 17 horas, en La Catalonia (Paseo de Gracia, Ronda San Pedro)
18 horas a 19 horas, en El Corte Inglés Francesc Macià (Avenida Diagonal, 471-472)
19 horas a 20 horas, en El Corte Inglés Diagonal (Avenida Diagonal, 617)
Mi 'amigo' el escritor

Dudo mucho que cuando Stieg consiguió un puesto de ilustrador gráfico en la agencia de noticias Tidningarnas Telegrambyra, la TT, ya se imaginara el tiempo que iba a estar vinculado a ella. Aunque él siempre defendía la importancia de la TT como un actor independiente del panorama periodístico sueco, la verdad es que albergaba una extraña combinación de amor y odio hacia su trabajo. Seguro que, en cierto modo, él lo veía como una forma de vengarse de quienes le habían denegado el ingreso en la Escuela de Periodismo en el otoño de 1972. Ahora él les iba a enseñar que sus estúpidas normas de acceso les habían hecho perder a un periodista que podía medirse con cualquiera.

Fueron esas ansias de venganza las que provocaron que, ya el mismo día en el que entró por primera vez por las puertas de uno de los rascacielos de Hötorget, la plaza en la que se ubica la TT en los años setenta, tuviera preparado un plan: trabajaría en todo lo que hiciera falta -ilustraciones, diagramas, fotografías, maquetación- para, con el tiempo, convertirse en un periodista como la copa de un pino.

(…)

Por si fuera poco, había empezado a investigar un viejo caso judicial, que luego sería conocido como el caso Joy Rahman y que trajo como consecuencia que, en 2002, Rahman fuera puesto en libertad y recibiera una indemnización. Rahman, que había trabajado en el servicio municipal de asistencia domiciliaria, fue condenado a cadena perpetua por estrangular a una mujer de 72 años en cuya casa prestó sus servicios. A pesar de que el Tribunal Superior negó la revisión del caso, Stieg estaba convencido de que Rahman era inocente. A Stieg le costó mucho digerir la sentencia. Pensaba que yo, por el simple hecho de ser periodista, debería ser capaz de probar su inocencia. Stieg, de un golpe, dejó caer sobre mi mesa más de mil páginas de material. Las leí todas pero no me convencí de la inocencia de Rahman. A Stieg no le gustó mi posicionamiento.

-Te vas a quedar sin premio nacional de periodismo -dijo.

En 2007, Rahman fue encarcelado por asesinar a un hombre en Bangladesh. Me pregunto qué habría dicho Stieg al respecto. (...)

Qué duda cabe que había algo eléctrico en la simple presencia de Stieg: tan sólo con interpretar las señales que él emitía, toda su existencia se iluminaba. Pero si uno malentendía sus intenciones, era capaz de quemar todo lo que se pusiera en su camino, incluido él mismo. Colaborar con él era un sueño y, al mismo tiempo, una pesadilla. (...)

La producción literaria de Stieg empezó con La extrema derecha, una obra que se ha convertido en todo un clásico. La escribió en la primavera de 1991, junto a la periodista Anna-Lena Lodenius. Nunca se ha publicado en Suecia nada semejante. (...) La colaboración entre ambos escritores no estuvo exenta de problemas: los dos tenían muy diferentes maneras de enfrentarse al material. Stieg no quería adoptar una actitud neutra hacia nazis, racistas y xenófobos; de ahí que recurriera cada dos por tres a términos como chalados, psicópatas, zoquetes (una de sus palabras favoritas) e idiotas. Anna-Lena me ha hablado de lo difícil que se le hacía colaborar con Stieg. Ella opinaba que la forma de actuar de estos individuos dejaba bien patente la clase de personas que era, pero Stieg siempre quería usar un lenguaje fuertemente condenatorio. Al final, la colaboración entre ambos se hizo insostenible y, tras haber escrito al alimón el prólogo de la segunda edición, dejaron de trabajar juntos. (...)

Varias fueron las veces que le aconsejé a Stieg que escribiera libros solo, pero nunca quiso escucharme; para él era importante encontrar nuevos colaboradores. Y la verdad es que no sé muy bien por qué, ya que a la enorme facilidad que tenía para irritarse y ofenderse hay que añadir que luego siempre acabara haciendo las cosas a su manera. (...) Supongo que hasta a un lobo solitario le pueden entrar ganas de tener compañía. (...)

(…)

A mí me parece que Stieg recuerda más a Lisbeth Salander, sobre todo en cómo desconfía de las autoridades y en su reticencia a hablar de su pasado. Para ambos, la infancia es un recuerdo que no les gusta compartir con nadie. Y luego está el hecho de que los hábitos alimentarios de Lisbeth sean tan malos como lo eran los de Stieg. Claro que tampoco a Mikael Blomkvist se le ve demasiado interesado por la cocina. (...)

Una de las razones que más peso tuvo a la hora de que Stieg se decidiera a escribir la trilogía Millenium hay que buscarla en algo que ocurrió un día de verano de 1969. En un cámping de la ciudad de Umeå. Nunca he querido hablar de lo que sucedió ese día, pero lo cierto es que, en este contexto, resulta inevitable. Aquello afectó mucho a Stieg; no en vano se halla presente en los tres libros como un Leitmotiv.

Aquel día de verano, Stieg, que por entonces contaba quince años, vio cómo tres de sus amigos violaban a una chica de su misma edad. Sus gritos eran terribles, pero, aun así, Stieg no intervino. La lealtad que les tenía a sus amigos era demasiado grande. Y él demasiado joven, demasiado inseguro. A pesar de ello, resultó inevitable que, a toro pasado, él se diera cuenta de que podría haber intervenido a impedido, tal vez, la violación.

Unos días más tarde, torturado por sus sentimientos de culpa, se puso en contacto con la chica. Ella vivía no muy lejos y Stieg sabía quién era. Cuando le pidió perdón por su cobardía y su pasividad, la joven, llena de amargura, le contestó que no aceptaba sus disculpas.

-Nunca te perdonaré -le dijo ella con una voz a duras penas contenida.

Noticia publicada en: www.elpais.com

Stieg Larsson al descubierto

Amigos íntimos y colegas durante 12 años, Kurdo Baksi revela en un libro los claroscuros de la personalidad del exitoso escrito sueco

Quién era en realidad Karl Stig-Erland Larsson? Kurdo Baksi, su amigo y colega durante 12 años, ha intentado resolver este misterio con el polémico libro Mi amigo Stieg Larsson, que retrata al escritor sueco como una persona contradictoria y enigmática. Unas veces lo describe como a un héroe, incansable en la lucha por los inmigrantes y las mujeres, y otras como un mal compañero de trabajo, capaz de hacerse una entrevista a sí mismo o presenciar una violación y no mover ni un dedo para ayudar a la víctima.


A Baksi, periodista y editor, le han llovido las críticas desde que publicó esta especie de biografía en Suecia. Eva Gabrielsson, compañera sentimental durante 32 años del escritor, asegura que la publicación está llena de falsedades y ha pedido incluso que sea retirada del mercado. Los herederos de Stieg, el padre y el hermano, en cambio, lo han alabado. Un motivo de disputa más entre las partes, enfrentadas por el legado de Larsson desde que falleciese en 2004 sin haber visto su obra publicada.

(…)

Tanto los trabajadores de Expo como los de la agencia TT han críticado el texto y dudan de muchas de sus afirmaciones. No, este libro que se publica ahora en España no es ningún homenaje a Stieg Larsson. Más bien, una revisión polémica y parcial de algunos detalles de su vida. Baksi añade que se arrepiente de haber omitido algunos episodios propios de la prensa más rosa, como que Larsson tuvo "al menos cuatro amantes" en los últimos 12 años.


Rebelde, inconformista, Stieg Larsson no era de los que daban su brazo a torcer, para bien o para mal. Baksi se lo reprocha a menudo, en ocasiones con cariño y otras veces sin piedad. Baksi también ahonda en los momentos más dramáticos, como cuando Larsson fue llevado en ambulancia al hospital. Mientras agonizaba, llegó a quitarse la mascarilla y exclamar: ¡Sólo tengo 50 años, joder! Minutos después, murió el hombre y nació el mito.

Noticia publicada en: www.elpais.com

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